1 poema de Soleida Rios




PURIALES DE CAUJERÍ


Candela.

José Kozer (junta candela…

abre monte)

en Puriales de Caujerí.


Montes serrados, tetudos, picudos: monte

plegado: el mar

al sur.


Palmas, pomarrosas. Calma la sed.

Ojos resplandecientes.

Abrazos.

Los enfermos resucitaron.


Comer naranja agria… ¡qué dulce!

A la cintura, vadear el Sabanalamar

(el río, corta). Dormir

en yaguas y hojas. Comer (almuerzo)

bajo el chubasco: café de boruca,

huevos crudos, un sorbo de miel.


Monte abajo.

Monte arriba.

Pan de Azúcar. Monte de la Vieja.

Cañadones.

Mucarales de piedra.


Lomear a los charrascales.

Sentir el peligro, oler…


Palenque.

Arroyo Hondo.

Rumbo tenaz y fijo.

Monte arriba. Monte abajo.

Abriendo…


El purial (purio), frondoso

sombra renacentista

fertiliza, clarea…


Y vio hoy la yaguama, la hoja fénica

que estanca la sangre y con su mera sombra

beneficia…


Un curujey prendido a un jobo. Bebe

agua clara. Cojea

(¿iodoformo, algodón fenicado?).


Árboles secos escaldan y chisporrotean

y echan al cielo su fuste de llama…


Última agua y del otro lado el sueño. El peligro

se siente: hombres alquilados.

Hamacas, candelas, calderadas. Al pie

de un árbol grande irá luego a dormir.

Sao del Nejesial.

Jaraguá, palo fuerte.

Rumbo tenaz y fijo.


Oye el remedio de la nube en los ojos (agua de sal

leche de ítamo…) “que le volvió la vista a un gallo”.

Lavar la ropa azul. La chamarreta…

Machete al cinto, espuela a la alpargata.

¿Y cómo no me inspira horror la mancha de sangre que vi en el camino?

¿Ni la sangre a medio-secar de una cabeza que ya está enterrada…?


Kozer


¿Entraría por Duaba…?

¿O por aquellos pedregales de Cajobabo…?

Dicen, lo vieron bajar de la Goleta…

Pero besó la tierra y cantó como gallo.


Un brazo (¿armado…

de la duermevela…?

¿armado

de

la

reminiscencia…?)

remo de proa. Frente

arbórea… Lo vieron, dicen, vaciar el bote

la mano alzada… Saltar.

“¡Cuba…!” (por agua, vino de Málaga)… Y

monte adentro.


En el jolongo: el Diario.

Machete al cinto (¿filo, añico…?) aupando

toda

la teluricidad.


Región florida de los cafetales, con plátanos y cacao.

Kentucky.

Secaderos.

Vereda espesa

en la fértil tierra de Ti-arriba.


Mejorana: Tres Voces.

Jagua.

Mangos de Baraguá.

Hato del Medio: sabana, yerba ahogada del aluvión.

Antaño, más de 500 cadáveres regando la marcha

en el camino de Tacajó.


Barrancas…

Ah, Cauto (¿oye la Voz del Viejo?), cuánto tiempo

que no te veía.

Barrancas feraces y elevadas, desgarradas

a trechos hacia el cauce… Reverencia.

Río amado.


Hojas de zarza o de tomate para untarlas de sebo sobre los nacidos.

Hierven calderos.

Hamaca. Lluvia. Escribir. Sueño inquieto.


Los perros, ahítos de la matazón, vomitan la res.

Turbia el agua crecida del Contramaestre.


Dos Ríos

cruzados por cerca de una ceiba.

Súbito, de cara al sol…


Kozer… ¿cortado como un cañaveral?


Borbotones de tinta (sangre) sobre tierra feraz.

En la finca San Pedro, 27 ha de ser

el número final de sus heridas.


Pero lo han visto…

A flor de labios (soslaya toda posible imitación):

un níspero (imágenes), un canistel.

En tierra adentro (con-fundido), agua

agua clara de lo curujeyes…

En el Diario: “sirve tú, Cuba, Manantial, sirve ya…”


Y la mano, arpada, se le pudrió, casi

de tanto saludo recibido (loas) camino de La Quinta.


Hijo de los hijos de José

(ante la escala de Jacob), ¿la piel cobriza…?

hijo de la predilección de Orisha Oko

desciende, dicen, de la cabalgadura

(¿un caballo dorado, traje de holanda gris?).

Junto al árbol Lezama

deja caer fraterna

transparente

gota

de sudor.



27 de marzo - 3 de junio, 2010

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